El Mesías

Georg Friederich Händel: Una breve biografía del hombre y de los primeros días de El Mesías

Niñez

Georg Friederich Händel nació un frío día de febrero de 1685, en el corazón de Alemania. Su padre era el prominente cirujano y exitoso peluquero del duque local, y por mucho tiempo había tomado la determinación de que el joven Georg estudiaría derecho civil.

No obstante, Georg se sintió atraído hacia cosas más artísticas, en especial más musicales. Le intrigaban los instrumentos, los sonidos que emitían y los sentimientos que podían evocar. Su padre, un hombre práctico, intervino y le prohibió participar en lo que llamó "tonterías musicales".

Eso no iba a detener al decidido jovencito. Por algún medio desconocido, Georg pudo conseguir un pequeño clavicordio y meterlo a escondidas en una pequeña habitación en la parte superior de la casa. Luego, por la noche, mientras el resto de la familia dormía, Georg se escabullía a la habitación y tocaba música, muy silenciosamente, hasta altas horas de la noche. Fue allí donde Händel descubrió la magia de la música.

Un día, cuando familiares y amigos estaban en la iglesia, les tomó por sorpresa cuando el niño de ocho años se subió al banco del órgano y comenzó a tocar el postludio. Todos estaban en estado de shock, especialmente su padre, quien no tenía idea de que su hijo fuese tan talentoso. Aun así, el padre recordó rigurosamente a su hijo que su destino era para algo más práctico que la música.

Con los años, Händel se matriculó en la facultad de derecho de acuerdo con los deseos de su padre, pero la atracción musical era demasiado. Al poco tiempo, dejó los confines del salón de clases y emprendió su camino. Viajó de ciudad en ciudad, aprendiendo todo lo que pudo sobre los estilos y dones musicales de cada región antes de establecerse finalmente en Londres en 1711, a los 26 años. Allí, sus óperas y oratorios ganaron amplia aceptación y Händel se convirtió en una parte establecida de la música y de los círculos de la sociedad inglesa.

Tiempos difíciles

En la década de 1730, el público británico se había cansado de las óperas que se interpretaban en alemán o italiano y prefería los espectáculos cómicos en inglés. Eso fue bueno para Händel, quien tenía problemas para pagar a sus acreedores, y lo llevó a esforzarse al máximo al componer cuatro óperas ese mismo año.

Por consiguiente, Händel sufrió una apoplejía que le paralizó el brazo derecho. El médico que lo atendió dijo: "Podemos salvar al hombre, pero el músico está perdido para siempre. Me parece que el cerebro se le ha dañado permanentemente".

Sin embargo, Händel se negó a darse por vencido y sorprendió a todos cuando recuperó milagrosamente su fuerza y declaró: "He vuelto del Hades".

El Mesías y su legado

En 1741, ahogado en deudas y caído en desgracia como compositor, Händel recibió un manuscrito de Charles Jennens, un poeta con quien había trabajado anteriormente. El manuscrito detallaba la vida de Jesucristo desde su nacimiento y ministerio hasta Su crucifixión y resurrección. El 22 de agosto, Händel, de 56 años, se aisló en su casa de Londres y comenzó a componer música para los textos bíblicos del manuscrito que anunciaba la vida de Jesucristo. En solo 23 días completó un oratorio de 260 páginas; tituló la enorme obra El Mesías.

El 13 de abril de 1742, Händel dijo a los patrocinadores de la primera representación de El Mesías en Dublín, Irlanda, que las ganancias de la representación se deberían donar a prisioneros, huérfanos y enfermos. "Yo mismo he sido un hombre muy enfermo y ahora estoy curado", dijo. "Estuve prisionero y se me ha liberado".

La representación recibió excelentes críticas y superó las expectativas, recaudando 400 libras esterlinas y liberando a 142 hombres de la prisión de los deudores. Los patrocinadores de la obra benéfica, con la esperanza de obtener más clientes que pagaran, habían pedido a las mujeres que se abstuvieran de usar miriñaques bajo sus faldas y alentaron a los hombres a que dejaran sus espadas en casa.

Aunque la obra fue bien recibida en Dublín, no fue un éxito en Londres, donde las audiencias luchaban por aceptar una obra sagrada que se presentaba en los teatros. En 1749, otra actuación de caridad para ayudar con la finalización del Hospital Foundling de Londres para bebés y niños abandonados fue lo que dio comienzo a una serie de conciertos que una vez más llevaron a El Mesías a las audiencias públicas con renovada estima. Las actuaciones de El Mesías en la época de la Pascua de Resurrección continuaron cada año en el Hospital Foundling hasta la década de 1770 y Händel condujo o asistió a cada una de ellas hasta su muerte en 1759.

Aproximadamente 40 años después del estreno de El Mesías, el musicólogo británico Charles Burney escribió: "Esta gran obra se ha escuchado en todas partes del reino con creciente reverencia y deleite; ha alimentado al hambriento, vestido al desnudo, cuidado del huérfano y enriquecido a los gerentes sucesivos de los oratorios, más que ninguna otra producción individual en este o cualquier otro país".