El Mesías

Mack Wilberg habla sobre una nueva edición de El Mesías

Mack Wilberg:

Durante muchos, muchos años, el Coro del Tabernáculo Mormón ha tenido un vínculo con El Mesías. De hecho, la primera grabación del Coro en 1910, aquí en el Tabernáculo, incluyó el famoso Coro "Aleluya" y en 1927, el coro grabó "Worthy Is the Lamb That Was Slain". A fines de la década de 1950, el Coro grabó El Mesías con la Orquesta de Filadelfia, y esa grabación no solo recibió un Disco de Oro, sino que también se incluyó posteriormente en el Registro Nacional de Grabación de la Biblioteca del Congreso. En la década de 1970, el Coro hizo una grabación de muchos de los coros de El Mesías y de nuevo en la década de 1990 hizo otra grabación del oratorio completo. De manera que hay una larga historia con esta obra tan querida.

En los últimos años, ha surgido nueva información sobre el período barroco. Si íbamos a hacer una nueva grabación de El Mesías, queríamos que reflejase lo que ahora entendemos mejor sobre la práctica de la representación barroca, ya sea la articulación, el fraseo, la dinámica, el tempo o las muchas otras facetas de ese interesante tema.

Reconocimos que necesitábamos crear algo especial y único. La pregunta entonces fue: ¿Cómo lo hacemos? Después de todo, somos un coro de 360 voces y una gran orquesta sinfónica.

El asunto más importante fue cómo utilizar la orquesta para apoyar a un gran coro y aún conservar la estética barroca. Simplemente agregar más cuerdas a la instrumentación original de Händel no parecía ser completamente satisfactorio, ni resolvía el desafío.

Sabemos que Händel trató de hacer arreglos a la obra de El Mesías durante su vida y es por eso que no tenemos una versión definitiva de dicha obra. De hecho, se podría decir que hay muchas maneras de abordar y de llevar a cabo El Mesías.

En 1789, Mozart, uno de nuestros más grandes compositores, hizo un arreglo de El Mesías añadiendo instrumentos de viento y de metal a la instrumentación original de Händel. Ciertamente sabemos que en la música más reconocida de Händel, ya sea Water Music o Music for the Royal Fireworks, empleó muchos instrumentos de viento y de metal para crear efectos bastante espectaculares. También amplió las orquestaciones de varias de sus óperas y oratorios con instrumentos de viento y de metal cuando los fondos y los recursos estaban disponibles. Entonces, se podría decir que Mozart estaba justificado en su enfoque al agregar instrumentos para crear una versión para su tiempo y época.

A lo largo del siglo XIX, hubo otros que intentaron adaptar la orquestación de Händel a fin de dar apoyo a lo que eran actuaciones gigantescas de El Mesías, que eran populares en Inglaterra en ese momento. Una de las versiones de más éxito la realizó el teórico y compositor británico Ebenezer Prout, en 1902. En pocas palabras, Prout tomó la versión de Mozart y le hizo añadiduras o la modificó para acercarla a lo que Prout llamó "la intención original de Händel" mientras seguía haciendo una versión para conjuntos de actuación más grandes.

Al examinar las versiones de El Mesías que hicieron tanto Mozart como Prout, llegué a la conclusión de que ninguna de las dos cumplía totalmente con lo que queríamos lograr con esta grabación en particular. De modo que, con cierta inquietud, tomé la decisión de hacer una edición de El Mesías basada en las versiones de Mozart y de Prout, mientras que al mismo tiempo nos adheríamos más estrechamente a nuestra comprensión actual de la práctica de representación barroca.

Mientras trabajaba en ello, en lo recóndito de mi mente yacía esta pregunta: ¿Qué habría hecho Händel si hubiese tenido conjuntos tan grandes como el Coro del Tabernáculo Mormón y la Orquesta de la Manzana del Templo? Hacer eso requirió que examinara literalmente cada nota de las partes vocales e instrumentales y tomara decisiones sobre qué se acoplaría a un coro de 360 voces y una gran orquesta y aún así reflejara nuestro conocimiento actual de las prácticas de representación barroca.

El problema que aún veía en mi mente era cómo preservar los aspectos más complejos de los coros, a pesar de que los cantara un coro de 360 voces, y compararlas a esas grandiosas y memorables declaraciones de frases tales como "Wonderful, counselor" o "By man came also the resurrection of the dead" o "Worthy is the Lamb that was slain" o, la palabra más famosa de todas, la que dice "Aleluya".

Los coros más pequeños pueden actuar y actúan con gran aplomo esos pasajes delicados, difíciles y a menudo rápidos. Y, sin embargo, parecía que con mucha disciplina y trabajo, nuestro gran coro podría hacer lo mismo, aprovechando nuestro tamaño, para crear una gama aún mayor de color y dinámica.

La orquesta parecía ser un factor clave en la creación de esos efectos. Debo decir que, al examinar cada nota de El Mesías, llegué a apreciar aún más el trabajo y el genio de Georg Friederich Händel.

Trabajamos muy diligentemente para tratar de captar la estética barroca, lo cual no es fácil con 360 voces que se extienden en un coro grande. De hecho, la fila superior del coro está a casi medio campo de fútbol de distancia del director y de la orquesta. Amamos mucho nuestro hogar aquí en el Tabernáculo, pero tocar música polifónica acarrea desafíos distintos. El mayor desafío es, por supuesto, estar rítmicamente juntos como coro, y no se diga con la orquesta. Y la famosa pero desafiante acústica del Tabernáculo no lo hizo fácil.

Grabamos El Mesías durante un período de varias semanas, todo por la noche porque, al ser un coro y una orquesta de voluntarios, nuestros miembros tienen diversas responsabilidades durante el día.

Grabar es un trabajo arduo; requiere paciencia; requiere perseverancia; requiere la energía que uno a veces piensa que no tiene.

Hubo una sesión de grabación en particular que para mí, seguirá siendo un punto culminante. Fue la noche que grabamos el coro final de El Mesías, "Worthy is the Lamb that was slain", que por supuesto termina con el glorioso coro del "Amén". Esa noche hubo algo mágico, por así decirlo. Todos estábamos excepcionalmente unidos; todos sentíamos un espíritu maravilloso cuando grabamos ese coro final. Esa noche permanecerá conmigo como una de las experiencias más memorables de mi carrera.