El Mesías

The Tabernacle Choir y las representaciones del Messiah a gran escala

Desde hace tiempo, los coros de Messiah forman parte del repertorio central del Tabernacle Choir at Temple Square, que se remonta hasta bien entrado el siglo XIX, cuando la práctica de los espectáculos de oratorios a gran escala también se arraigó en los Estados Unidos; y con frecuencia el Coro ha ido a la vanguardia para hacer que la famosa música de Händel llegue a un público más numeroso. Su primera grabación en 1910 incluyó el coro “Aleluya” en lo que es casi seguro el primer disco de   un extracto de Messiah hecho fuera de Inglaterra y el primero que grabara un coro numeroso y reconocido. (El puñado de grabaciones inglesas anteriores usó grupos pequeños de cantantes, según fuese necesario). 

En junio de 1927, el Coro grabó “Worthy Is the Lamb” en su primera grabación “eléctrica” (o sea, con micrófonos) una semana antes de que Sir Thomas Beecham condujera el primer Messiah que se grabó electrónicamente en su totalidad en Londres. Messiah del Tabernacle Choir at Temple Square de 1959, con Eugene Ormandy y la Orquesta de Filadelfia obtuvo un disco de oro y en 2005 se incluyó en el Registro Nacional de Grabación de la Biblioteca del Congreso. Grabaciones posteriores de coros de Messiah bajo la dirección de Richard Condie en 1974 y el oratorio completo bajo la dirección de Sir David Willcocks en 1995 continuaron ese legado, y el coro “Aleluya” ha aparecido en más de una docena de álbumes del Coro en el último siglo.

La presentación de esta noche de Messiah continúa el dedicado apoyo que el Coro presta a esta obra. En su edición de este célebre oratorio, Mack Wilberg ha creado un Messiah que combina la investigación histórica de las prácticas barrocas con las tradiciones ricas y establecidas de interpretaciones a gran escala. Utilizando la orquestación original de Händel de cuerdas, oboes y trompetas como base, Wilberg ha conservado solo las partes de los instrumentos de viento de las ediciones de Mozart y Prout que son compatibles con las elecciones compositivas y tímbricas de Händel. Ha refinado los ritmos, el fraseo y las articulaciones de las partes vocales y orquestales para reflejar los principios de claridad y definición del siglo XVIII, al tiempo que conserva la capacidad de presentar una resonancia y variedad dinámica impresionantes en las secciones más grandiosas. 

Messiah no se podría haber realizado de esta manera ni siquiera hace 20 o 30 años, cuando los gustos eran diferentes y las tradiciones estaban en constante cambio. En ese sentido, estas representaciones por parte del Tabernacle Choir at Temple Square y de la Orquesta de la Manzana del Templo constituyen un nuevo capítulo en la larga y legendaria historia de Messiah, un siglo después de la edición de Prout y dos siglos después de la de Mozart.

Es tentador preguntarse cómo el mismo Händel habría elaborado su partitura para Messiah si hubiese sabido que la interpretaría un célebre coro de 360 voces, cuatro famosos solistas de ópera y una moderna orquesta sinfónica. Naturalmente, nunca lo sabremos, pero indudablemente habría acogido la oportunidad con gran entusiasmo.

-- Por el Dr. Luke Howard, profesor asociado de Historia de la Música en la Universidad Brigham Young